Hasta ahora he tocado en el blog diversos aspectos técnicos relativos a la operativa en los mercados, y eso me ha hecho reflexionar. Quizás estoy dando demasiada importancia al cálculo estadístico y el baile de cifras que aparece frente a tus ojos, proyectando que es lo único necesario para triunfar en la bolsa.

Nada más lejos de la realidad. Existen otros factores igual de valiosos dominar el trading. Sobre lo que toca hablar hoy me lo habíais  pedido bastante así que vamos con ello: es turno de fijarnos en el mayor rival con el que todo trader carga a sus espaldas.

No me estoy refiriendo ni a los cortes en la conexión a Internet, ni a esa llamada inoportuna de tu novia en el peor momento ni tampoco a un dato de empleo americano mucho peor de lo esperado que generara volatilidad y una barrida de Stops antológica. No tiene nada que ver con eso ni hace falta irse tan lejos.

El peor enemigo está más cerca de lo que te imaginas. Tanto que es una bofetada de realidad difícil de asimilar. Muchos lo esquivan o no quieren reconocerlo y siguen tropezando en la misma piedra, mientras que quienes se dan cuenta trabajan a destajo desde el minuto uno para mejorar y superarse. ¿Adivinas de qué te estoy hablando? Bingo: no hay mayor adversario en el trading que tú mismo.

Cada vez que auto saboteas tu propia Estrategia, cuando cierras una posición sin ningún motivo o entras sin esperar el Setup estás arruinando las pocas probabilidades de salir vencedor de la batalla del mercado. ¿Por qué te comportas así sabiendo que llevas las de perder?

Hay una explicación biológica para esta conducta. En esos momentos de desconexión no actúas tú, sino que lo está haciendo alguno de los demonios que llevas dentro. Aunque todavía no lo sepas cuando tienes dinero en juego te comportas de una manera totalmente diferente a cuando estás relajado y sin preocupaciones.

La explicación a estos comportamientos nocivos es hormonal: con dinero en juego generas dopamina y adrenalina, haciéndote ver una realidad diferente a la que sucede delante de tus ojos. Es innato, una característica que traes instalada de serie.

Como es imposible eliminarla toca hacer lo único posible en tu mano: detectarla cuando aparezca y controlarla lo máximo posible. Es de lo que trata el post.

Como no soy experto en bioquímica ni pretendo sacarme el doctorado voy a rebuscar en los inicios de estos comportamientos, remontándome hasta los comportamientos ancestrales del ser humano. Es un ejercicio que de vez en cuando me gusta realizar, como cuando lo hice en aquí hablando del origen de los futuros y los mercados regulados. 

Las preguntas clave para entender el Miedo

Para situarnos en el mapa, lo primero que voy a hacer es poner la definición correcta del protagonista del post.

«El miedo es una emoción caracterizada por una intensa sensación desagradable provocada por la percepción de un peligro, real o supuesto.»

Está bastante claro, ¿verdad? Seguro que al leer la descripción te has acordado de alguna vez en la que te has sentido sobresaltado por algo fuera de tu control cuando creías que podías terminar dañado. Cuando caminas a oscuras en un lugar desconocido y no sabes lo que te vas a encontrar percibes exactamente esa emoción.

Retrocedemos a la caverna para encontrar respuestas a las preguntas adecuadas.

¿Por qué el ser humano siente miedo?

Sentimos miedo por puro instinto de supervivencia, ya que estamos programados para sobrevivir y continuar con la especie. Si el instinto del miedo no nos avisara de los peligros que vamos encontrando en nuestro camino nos hubiéramos extinguido hace ya miles de años.

No tendríamos la necesidad de protegernos frente a los atacantes externos, no seríamos precavidos cuando desconocemos las consecuencias de un acto y, en definitiva, estaríamos todo el día tentando a la suerte con la vida pendiendo de un hilo, como si de un deporte de aventura se tratara. Seríamos como ese niño de 5 años que cruza la calle tan contento sin mirar antes a los lados, porque ignora que si un coche se lo lleva por delante se esfumará en segundos.

La siguiente cuestión sería:

¿Qué causa el miedo?

Principalmente elementos desconocidos, al no saber con certeza cómo nos va a afectar un objeto, animal o persona que es novedoso para nosotros. No sabemos su comportamiento y nos asusta. Ese es el origen del temor.

El miedo paraliza el cuerpo, entrando en estado de alerta y tensión. La atención queda centrada en el foco del pánico, obviando todo lo que le rodea. El pulso se acelera y dificulta pensar con claridad, lo que lleva a tomar decisiones erróneas, de las que nos arrepentimos cuando lo analizamos después ya en frío.

Sintiendo miedo es complicado ser racional, analizar riesgos o beneficios. Es una emoción que debemos evitar en la medida de lo posible. Sabiendo esto la última pregunta que nos interesa responder es:

¿Cómo se elimina el miedo?

La mejor manera – y la más efectiva – es aportando conocimiento. Supongo que alguna vez habrás escuchado eso de «El conocimiento es poder«. Pues es cierto. Cuanto más dominas un tema mejor responderás ante un evento, reaccionando a tiempo. Sabes por qué está sucediendo y qué debes hacer para mantenerte a salvo.

La ignorancia paraliza, genera incertidumbre y termina con movimientos en falso. Cuando no entiendes el por qué se genera un cúmulo de emociones en tu cabeza que suele terminar mal. Por eso es tan importante «contar hasta 10» antes de dejarse guiar por las emociones.

Imagínate que estás en un ejército y debes enfrentar una batalla. Si haces lo que tu cuerpo pide, salir corriendo despavorido, serás un blanco fácil del enemigo, te abatirán con facilidad. Sin embargo, si sigues las instrucciones de quienes han planificado el encuentro cuidadosamente tendrás más oportunidades de sobrevivir saliendo victorioso.

La sensación de miedo no ha cambiado en miles de años

Voy a ejemplificar toda esta teoría sobre el miedo que hemos visto hasta ahora. Y lo voy a hacer con un caso que te va a sonar familiar. Intenta situarte en una cueva hace 150.000 años. Ornamentos primitivos, pinturas en las paredes y tribus mínimas ¿Lo tienes ya?

Cuando el hombre neanderthal descubrió que vivía rodeado de animales no salió a pecho descubierto a enfrentarse a ellos y ver qué pasaba, no. Lo más probable es que sintiera miedo. Se había encontrado con unos bichos que no sabía cómo se movían, qué le podían hacer, si eran fuertes o débiles, a qué velocidad se desplazaban… las incógnitas le asaltaban y no sabía cómo reaccionar.

Hombre Neanderthal cazando un ciervo

Tardó un tiempo en dominar el arte de la caza. No sucedió de la noche a la mañana, sino que siguió un proceso lento. Necesitó tiempo para observar sus movimientos y hábitos, fijarse en sus puntos débiles y, entonces ya sí, atacar a la presa.

Cuanto más tiempo dedicaba en este ámbito y más lo estudiaba, más lo dominaba y mejores resultados tenía. Así se planteaba acechar nuevos animales, formaba a los aprendices o conseguía más piezas para aprovisionarlas con vistas a las malas épocas. El miedo desaparecía del tablero.

El Miedo en el Trading

Haz un ejercicio: toma lo que te acabo de contar y llévalo a tu propia experiencia en los mercados.

¿Acaso hiciste tu primera trade en real 10 minutos después haber escuchado tus primeras nociones de bolsa o reservaste un tiempo para formarte? Supongo que reposaste la información recién llegada a tus oídos antes de tomar decisiones precipitadas. Son patrones de comportamiento que se repetirán por los siglos de los siglos.

El factor que vamos a introducir en la ecuación va a complicarla todavía más: tener dinero en juego la mayor parte del tiempo. Esta actividad genera dopamina y adrenalina, alterando nuestro estado de reposo y haciéndonos ver una realidad diferente a la que sucede.

Es normal que la mayoría de gente que empieza con el trading pierda dinero: se forma un cocktail-molotov emocional listo para explotar en cualquier momento, haciéndote perder el control y tirando los billetes a la basura casi sin darnos cuenta.

Haciendo Trading el miedo se manifiesta en dos ocasiones:

1. Cuando no abres una operación ganadora porque en ese momento sólo piensas en la posible pérdida.

¿Quién no se ha arrugado cuando llega la hora de la acción? Llevas toda la jornada esperando que el precio haga un movimiento para darle a la tecla, estás siendo paciente como un buen depredador y cuando delante de tus ojos sucede lo que le pedías al precio te echas para atrás y retiras la orden.

Lo que sucede poco después no hace falta que te lo diga: ves cómo el siguiente movimiento es exactamente el que habías planeado y te has quedado fuera sin posición abierta mientras el precio se dirige al objetivo de Profit.

Sientes frustración por la oportunidad perdida, sobre todo habiéndolo visto tan claro y no haber actuado cuando tocaba. No entiendes por qué en ese preciso instante te has hecho caca en los pantalones, cuando ya habías planteado de forma lógica – en un modo racional mirando desde fuera –  la operación ganadora.

2. Cuando cierras antes de que el precio llegue al Take Profit por temor a que se gire.

Esta es la segunda jugarreta que nos hace el miedo. Describo la situación “tipo”.

Llevas ya un tiempo con una trade abierta. Me da igual si son horas, días o meses. El caso es que es más de lo habitual. Si una operación dura, de media, dos horas, en esta ya han pasado 4 o 5.

Comienzas a preocuparte y en tu cabeza empiezan a sonar voces pidiéndote salir. No ha pasado nada raro, y de hecho estás con ganancias latentes. Lo único que sucede es que el mercado está más lento que de costumbre y está tardando más en desarrollar el movimiento.

Cada vez te sientes más incómodo, los minutos parecen horas y bajas de temporalidad para buscar excusas que permitan justificar lo que vas a hacer. Si estás en media hora bajas a 10, 5 o incluso gráfico de 1 minuto. No te permites mirar otra cosa que no sea el gráfico, como si así solucionaras el problema.

No aguantas más. La impaciencia y el miedo a que el precio se de la vuelta ganan la batalla mental y cedes. Click. Cierras con pocos beneficios, pero en positivo al fin y al cabo, te dices.

Pocos minutos después llega ese último impulso que estabas esperando para salir con el Profit inicial. Lo miras con rabia porque ya estás fuera, cuando hace poco tomaste la pésima decisión de salir antes de tiempo. Lo normal es dejarse en el camino entre un 30 y un 60% menos del potencial beneficio.

Sentir Miedo es una de las mejores cosas que te pueden pasar haciendo Trading

Si llevas ya varios años especulando estoy seguro que te has sentido identificado en alguno de los dos casos anteriores. Vamos a plantear cómo aprovechar este conocimiento y hacerle un “Aikido” al mercado (utilizar la fuerza superior de tu rival para ponerla a tu favor)

Recuerda lo que decía un poco más arriba. Las emociones – en este caso el miedo – las vamos a sentir si o sí. Estamos programados para ello y eso no va a cambiar. Son las reglas del juego y las aceptamos.

La aspiración del trader no es enfrentarse a ellas o evitarlas, porque eso es imposible. El valor añadido radica en detectar cuándo están entrando al tablero para apoderarse de nosotros. Así podemos tener un plan de acción o saber si estamos en el buen camino.

Mi conclusión es que el Miedo es una emoción “Positiva” para el Trading. Me refiero a que la mayoría de veces que percibo temor lo más probable es que la operación salga bien, incluso mejor de lo que esperaba. Por eso sé que cuando siento miedo debo hacer de tripas corazón y luchar con todas mis fuerzas por ser fiel a mi Plan de Trading.

De hecho, cuanto más terror me produce una decisión, mejor es el resultado final. Y esto ya no solo aplica a la bolsa. Cuando compré mi casa tenía verdadero pánico por todo lo que conlleva: un compromiso de pago a largo plazo, la incertidumbre por no saber si el valor subirá o bajará, qué hacer si me quiero mudar de ciudad… Y luego ha resultado ser una de las mejores decisiones de mi vida.

La sensación contraria sería la confianza. Cuando siento que el éxito está esperando a la vuelta de la esquina y me lanzo a la piscina cegado por el optimismo suele acabar mal. Cuando solamente se ve el lado positivo de un acto y se desprecian las posibles consecuencias negativas.

El mejor truco para SUPERAR EL MIEDO en el Trading

Antes de seguir quiero dejar una cosa clara respecto a cómo afrontar el miedo.

Lo que te voy a enseñar ahora te va a ayudar a superar tus fobias en el trading, pero sólo va a ser efectivo si ya tienes una estrategia ganadora que llevas utilizando desde hace años, si dominas la gestión monetaria – lo de quebrar cuentas te parece una aberración – y si en tu plan de trading recoges objetivos realistas y alcanzables.

Vuelvo a incidir en lo básico. La causa del miedo es el desconocimiento. Si abres operaciones al azar sin ninguna seguridad en lo que haces es normal sentir miedo. Simplemente no estás preparado. Te queda grande el puesto.

No esperes que con este recurso ya vas a encontrar la solución a todos tus problemas en el Trading. Ni mucho menos.

Si no dominas ninguna estrategia y vas girando como una veleta, o si ya has dejado a cero 3 o 4 cuentas y todavía estás buscando las explicaciones porque sucedió tan rápido que ni siquiera te dio tiempo a asimilarlo lo raro es que sigas en este mundillo. Si estás en ese punto lo siento mucho pero no puedo ayudarte, lo mejor es que te formes y empieces a trabajar en el camino correcto desde YA. En 5 minutos te diré si podemos trabajar juntos o si es mejor que lo dejes y no lo intentes más.

Una vez aclarado este punto, seguimos.

Entiendo que cumples con los requisitos básicos para ser trader y que llevas ya bastantes horas de vuelo a tus espaldas. Aun así te siguen temblando las piernas cuando colocas una orden o tienes alguna posición fluctuando.

Tranquilo, no eres un bicho raro. Es un comportamiento de lo más común. Esto no va de ser el más machito del lugar, sino de aceptarte tal y como eres y encontrar la mejor manera de trabajar explotando tus cualidades al máximo.

Como yo tampoco soy Superman, sino que me considero un currante – con las ideas claras eso sí -, he tenido que ir aplicando técnicas que me funcionaban. Es lo que llamo ponerme en «modo fácil«. Cuando veo algo complicado trato de sortearlo para evitar problemas. Cuando lo veo fácil y el mercado me está diciendo «soy un regalo, aprovéchame» voy a por ello sin dudarlo, sumando unos euros a mi bolsillo con poco esfuerzo.

De cómo ponerme en modo fácil hablaré en otro post. Ahora te voy a descubrir lo que hago desde hace años cuando quiero quitarme sufrimiento y emociones de enmedio. Lo más efectivo que he probado hasta ahora es:

Dejar órdenes pendientes con Stop Loss y Take Profit colocadas y retirarme de las pantallas

Tal y como lo oyes. No hay un recurso igual para aliviar stress en el trading. Borra las claves del bróker (ya las recuperarás), desinstala el programa, tira el móvil al mar… lo que sea, pero huye de la tentación porque acabarás metiendo la manaza en el peor momento.

Siempre digo lo mismo: la mejor operación es la que no se sufre ni un minuto. Pones la orden, el precio la toca, apenas está pensándoselo unos minutos y enseguida busca el objetivo marcado para salir con Profit. Negocio perfecto.

Sé que hay muchos por ahí dando lecciones sobre cómo aguantar las trades semanas, meses o incluso años. No es mi filosofía ni la de Academia de Trading. Llámame raro pero no he venido al mercado para tirarme de los pelos y vivir en un estado de ansiedad permanente. Mi objetivo es coger el máximo dinero en el menor tiempo posible.

Los pasos a seguir son los siguientes:

  1. Analizas el gráfico e identificas una zona “caliente”, siempre y cuando lo apoye tu sistema de Trading.
  2. Dejas una orden pendiente de entrar. Buy Limit si quieres comprar en caídas o Sell Limit para ventas por arriba. El TP y SL los dejas configurados.
  3. Revisas una vez al día si las condiciones del mercado han cambiado para mantener la estrategia o retirar la orden pendiente.

Y ya está. No es complicado ni tortuoso, solo hay que habituarse a hacerlo y tomarlo como una rutina más.

De vez en cuando me sale una de estas por la noche, mientras estoy durmiendo. Te juro que es una mis satisfacciones favoritas, levantarme a primera hora y comprobar que una orden lejana me ha entrado y ya estoy fuera con el Profit en el bolsillo.  8 de la mañana y el trabajo del día ya está solucionado. ¿Puede haber algo mejor?

Sentirte el rey del mambo nada más amanecer y celebrar el primer profit de la jornada todavía cubierto por el edredón es una sensación de la leche, pero no es la única ventaja. Hay otras cuando dejas órdenes pendientes mientras te dedicas a otras tareas y te importa bien poco cómo se mueva el mercado:

  • Apartas al “yo emocional”. Ese que tanto daño hace a todo jugador, el que siempre quiere mal para ti y el que tantos disgustos provoca. El “Ojos que no ven, corazón que no siente” es una gran solución.
  • No pierdes horas y horas delante de la pantalla cuando los precios están muertos – sin movimientos -. Muchas veces no es necesario estar ahí, te quedas por si acaso innecesariamente.
  • Demuestras fidelidad al Plan de Trading y te comprometes a seguirlo pase lo que pase. Además te obligas a estudiar el sistema más a fondo porque sabes que las decisiones hay que tomarlas anticipando el movimiento.

El Inconveniente de dejar órdenes puestas y largarse

El principal inconveniente es la irreversibilidad. Vamos, que una vez estás dentro ya no hay marcha atrás ni puedes cambiar nada. O salta el Stop o llegas a Profit, sin término medio. Gloria o muerte.

No soy partidario de seguir esta técnica en el 100% de operaciones porque me gusta tomar el pulso a mercado y gestionar las posiciones en directo viendo cómo se van moviendo los precios, actuar si hay más o menos volatilidad, permanecer alerta si hay una noticia importante cercana..

Por eso lo planteo como un recurso adicional, una carta más que jugar sobre la mesa y que la mayoría desconoce. Mi as debajo de la manga particular.

Sólo lo utilizo cuando veo una oportunidad bastante clara. Dejo las órdenes de entrada en la zona que me convence con su Profit y SL y me despreocupo, porque sé que voy a llevarme el gato al agua casi seguro.

El caso del Swing Trading y las Operaciones de Largo Plazo para quienes trabajan o no quieren dedicarle tiempo al mercado

Si haces intradía o tienes tiempo libre  puedes elegir entre gestionar activamente las posiciones o delegar tu operativa en el “Yo Racional” y dejarlo todo programado para que la posición trabaje sola.

Sin embargo, si trabajas o tienes compromisos solamente vas a dedicarle al trading un rato al día, no hay alternativa.

En caso de que no puedas estar delante de las pantallas no fuerces la máquina, siempre termina mal. Operar mientras conduces, cuando sales de una reunión o en el gimnasio es una mala idea. No son decisiones meditadas, sino que serán impulsivas y poco reflexionadas.

Es un perfil de alumno con el que trabajo a menudo en mi Curso de Trading.  Cansado de las rentabilidades de mie*** que dan los bancos busca tomar el control de sus ahorros y ganar un extra después de haberte formado sobre el funcionamiento de los mercados. Me motiva especialmente ayudarte si te sientes identificado con el perfil descrito, encontraremos juntos la mejor solución para tus finanzas.

Y tranquilo, no soy un masoka. Esto no va de estar 16 horas al día enganchado a la pantalla y terminar con los ojos inyectados en sangre. Aprovecharemos a tope las horas de trading para sacar la máxima rentabilidad en el menor tiempo posible.

¡Un fuerte abrazo y muy buen Trading sin miedo!

Enrique Mazón

Cara Enrique Mazón

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