
No amo la brillante espada por su hoja afilada.
Ni al guerrero por la gloria,
Ni a la flecha por su velocidad.
Amo sólo aquello que defiendo.
No eliges ser un soldado por odio,
Eliges ser un soldado por amor.
No eliges ser un soldado porque amas la guerra,
Eliges ser un soldado porque amas la patria.
El personaje de «El Señor de los Anillos» Faramir, en una mención a la guerra.
Antes de morirme quería tachar de la lista de cosas pendientes aprender programación. Siempre me ha gustado crear comandos para solucionar problemas, u observar algoritmos que ya están montados, de los que cojo ideas. De hecho, uno de los pilares de este sitio web es el programa que creé yo mismo de forma autodidacta: el famoso Robot de Trading que da todos los días precios de entrada y salida al mercado de una forma súper clara, sin dejar lugar a ninguna duda.
Me gusta pensar que, detrás del resultado que muestra la pantalla del ordenador (o cualquier otra máquina), alguien le ha dado bastantes vueltas a la cabeza para que se ejecuten acciones concretas. Y cómo, sin que esa persona esté delante, la máquina que dejó programada continúa funcionando. Es fascinante que partiendo desde lo más básico – un sistema de numeración binario formado por ceros y unos – puedes construir una nave espacial que llegue a la luna, literal.
También me parece maravilloso cómo se dispara la eficiencia de un proceso al automatizarlo, y cómo todos salimos beneficiados gracias a ello. Si antes algo te llevaba 4 horas y ahora apenas te cuesta media hora, puedes dedicar el tiempo que ahorras a otras tareas más valiosas. Por ejemplo, si una lavadora te hace la colada de la semana sin mover ni media uña, puedes ir a clases de inglés, pasar más tiempo con tus hijos o hacer un delicioso guiso, en vez de estar frotando los puños de la camisa con el Vanish.
Este interés de la programación me viene casi desde niño, por suerte llevo muchos años enredando con el programa de cronometraje que diseñó mi padre cuando montó su empresa para dar soporte informático a eventos deportivos. El dominio que registró en su día fue uno.es. La clavó eligiéndolo, porque incluso se lo han querido comprar los de los calzoncillos.
Para hacer las clasificaciones utilizó FoxPro, un lenguaje de programación que lanzó Microsoft en 1995. Y lo construyó de una manera tan clara y tan bien estructurada, que sigue siendo nuestra herramienta de trabajo a día de hoy. Y eso que han pasado más de 30 años.
Y ojo, que no lo utilizamos para carreritas de pueblo en las que cualquier cosa vale, no, no. Es el programa con el que trabajamos en vueltas ciclistas profesionales de gran nivel, como la vuelta a Andalucía, el tour de Turquía, o la vuelta a Asturias. Allí van jueces-árbitro internacionales a poner la lupa, y si no has hecho un excelente trabajo te van a dejar fuera del circuito por sus informes negativos.
El caso es que, hace unos cuantos veranos, me salió la oportunidad de aprender programación enserio, dejando de mirar vídeos de Youtube. En vez de dedicar julio y agosto a viajar a algún sitio que ni me iba ni me venía, o a pasarme las noches saliendo de fiesta siendo un perdido de la vida, me apunté a un Bootcamp (curso intensivo) de programación en una de las mejores escuelas del país. Quería formarme con reputados profesionales del sector, y aunque el precio era bastante alto – 5.000 euros por 3 meses -, pensaba que merecería la pena.
Cuando hice el curso coincidió que hubo un boom, casi todas las empresas necesitaban tener un programador en plantilla. Había cientos de ofertas de trabajo, y como no había suficientes profesionales, las condiciones de trabajo eran brutales (lo que viene siendo la ley de oferta y demanda en su más pura expresión, ante la escasez de un bien o servicio, el precio sube irremediablemente). Enserio, algunos programadores sin experiencia entraban cobrando 40.000€ al año, una auténtica barbaridad para alguien que todavía no es experto en su área.
Después de hacer esta investigación en el mercado laboral incluso pensé en cambiar mi carrera, me parecía bastante fácil hacer billetes de programador. Se lo comenté a un amigo que estaba un poco perdido, y estuve a punto de convencerle para que se metiera al curso conmigo. Menos mal que no lo hizo, ahora te contaré por qué.
Las escuelas vieron el filón y todas comenzaron a ofrecer cursos con los que supuestamente cambiarías tu vida en apenas 3 meses. El gancho siempre era el mismo: ponían un vídeo con un antiguo camarero / auxiliar de enfermería / asistente de cámara y te contaba que antes estaba amargado en su trabajo, y ahora estaba súper contento porque ganaba más dinero, trabajaba desde casa y hacía más el amor con su novia. Bueno, esto último no lo decía, pero ya me entiendes.
Por eso en mi curso nos juntamos una niñera, un cortador de jamón, una fisioterapeuta… Cada uno venía de un sitio diferente, y el denominador común era las pocas nociones que tenían sobre informática (a alguno le daba para poco más que manejar un procesador de texto). Lo otro que nos unía era una expectativa laboral muy optimista: pensábamos que, al terminar el intensivo de ese verano las empresas se nos rifarían por contratarnos en octubre, y estaríamos ingresando 2.000 euretes al mes como quien no quiere la cosa.
Ésa era la promesa que nos hicieron en la escuela: la altísima empleabilidad y los sueldazos que estaríamos percibiendo en menos de lo que cantara un gallo. Y si no me crees, echa un vistazo al informe de empleo que aparecía en la portada de su sitio web:
Han pasado tres años desde que hice aquel Bootcamp y, de los 20 que éramos, solamente 3 ejercen de programadores. Mentir para vender es una estrategia pésima para el largo plazo. Te estás echando una soga al cuello a ti mismo, sin ninguna necesidad.
Ésta era la mejor parte del informe de empleabilidad. Yo ya me veía en el top 7%, ganando más de 41.000€ anuales. ¿Cómo no me lo iba a creer, si un informe lo respaldaba?
En fin, allá cada quien, porque luego cargará en su conciencia con sus actos. Si engañas tan descaradamente como a mi me engañaron – y a tantos otros – algún día tendrás que rendir cuentas, porque nada es gratis en esta vida. Cuando la lías, tarde o temprano la pagas.
Y ojo, porque el curso lo hubiera hecho de todas maneras. Yo quería saber de programación y los profesores eran buenos, habían trabajado en proyectos muy chulos como La Liga o Accenture. Me daba confianza la experiencia que tenían y quería aprender de ellos.
Lo que te quiero decir es que no hace falta mentir para vender tus productos. Y si lo haces, como hacían en esta escuela, estás levantando una marca sobre unos cimientos que se derrumbarán en cualquier momento. Me parece absurdo.
Voy a terminar esta introducción con lo mejor del curso, que fue mi proyecto final. Me propuse montar una plataforma para crear eventos deportivos – si eras un club -, apuntarte a ellos, si te registrabas como corredor; y una sección para escribir artículos sobre lo que había sucedido en el evento. Me hacía mucha ilusión replicar el sitio web que mi padre había creado, añadiéndole la funcionalidad del blog.
El proyecto comenzaba siendo una hoja en blanco sobre la que tú construías todo: colores, funcionalidades, ubicación de cada texto… Estaba prohibido utilizar alguna plantilla que te facilitara el trabajo, así que tuve que picar miles de líneas de código a mano. Estoy muy orgulloso del resultado, y según las votaciones de profesores y mis propios compañeros, fue el mejor proyecto del Bootcamp.
Te dejo el vídeo con la presentación de aquel proyecto y luego te desvelaré qué tienen que ver las altas expectativas que tenía depositadas en este curso de programación, con la estrategia de cierre del Gap, la protagonista de hoy:
La primera trampa que encuentras en la estrategia del Cierre del GAP: disparas con metralleta en vez de como un francotirador
Conocí la estrategia de cierre del GAP en el primer libro de trading que cayó en mis manos: «Ganar dinero en bolsa es posible con el Método Ajram». Por cierto, escribí una reseña sobre aquel libro que me decepcionó profundamente. Esperaba mucho, pero no tenía casi ningún contenido de valor.
La estrategia de cierre del GAP, tal y como la explicaba Ajram, consistía en esperar la apertura de las acciones españolas, y vigilar aquellas que amanecían con un GAP. Entonces comprabas las que abrían por debajo del cierre anterior, y vendías las que abrían a un precio superior. Lo gracioso es que no daba ningún criterio para seleccionar en qué acciones entrar, y esta era la primera trampa.
Haciendo caso con los ojos cerrados a la estrategia del cierre del GAP en la bolsa española, dispararías cada mañana a la mayoría de acciones que componen el IBEX35, porque casi todas amanecen con un GAP. Al cerrar a las 5 de la tarde y abrir de nuevo a las 9 de la mañana del día siguiente, es habitual que presenten un precio diferente. El IBEX35 no cotiza 24 horas como el Euro-Dólar o el futuro del Dax, donde apenas hay Gaps.
Yo no había caído en este detalle, y quizás tampoco quería buscarle las pegas, porque como era la primera estrategia de trading que conocía, necesitaba probarla. Bueno, para serte sincero, necesitaba ganar mucho dinero, y para ello necesitaba servirme de una estrategia. Así que empecé como loco a meter operaciones buscando cierres de GAPs, sin ningún criterio para entrar en uno u otro activo, los elegía según me despertaba por la mañana.
Los resultados fueron nefastos, y cuando fui a llorarle a mi amigo Eduardo las penas, él me miraba extrañado. Era normal lo que me estaba sucediendo, lo raro hubiera sido forrarme siguiendo una estrategia que ni siquiera dominaba. Recuerdo perfectamente la frase que me dijo en una cafetería de Madrid:
«Enrique, por los 15€ que te vale un libro no pretendas convertirte en el Rey Midas.
Ganar con el trading te va a llevar mucho más trabajo»
Eduardo tenía toda la razón del mundo, el santo grial no se vende por lo que cuestan un par de copas mal puestas. Ahí me di cuenta de que la mayoría de libros de trading cuentan medias verdades, porque te hablan de un indicador que funciona a las mil maravillas en rango lateral, pero en tendencia no sirve para nada. Siempre es el mismo cuento de nunca acabar.
Cuando algo es demasiado bueno para ser verdad, o no es bueno, o no es verdad. En el trading, pero también en cualquier aspecto de la vida. Y es que nadie regala duros a cuatro pesetas.
Por cierto, quizás estoy yendo demasiado rápido, dando por supuesto varios conceptos básicos. No me he parado a explicar qué son los Gaps – verías ejemplos muy claros en una subasta -, qué riesgos implican (un GAP te puede reventar la cuenta, porque no te respetarán el Stop-Loss), y una estrategia para aprovecharlos y ganar dinero. Toda esa información la puedes encontrar en el siguiente post:
https://www.academiadetrading.es/gaps/
La segunda mentira es que algunos GAPs NUNCA SE CIERRAN
Según los «estudios» en los que se basaba Josef Ajram, más del 90% de los GAPs tarde o temprano vuelven a su punto de partida, y más de la mitad lo hacen en el mismo día. Pero esta información esconde otra trampa. Con el mercado en rango lateral efectivamente tienden a cubrir el vacío en la cotización, como puedes apreciar en la siguiente imagen:
En este gráfico hay 15 GAPs y todos terminan cerrándose, porque el mercado está en lateral
Te muestro este gráfico y claro, parece lo de ir a por los GAPS es coser y cantar. Hay 15 GAPS seguidos y todos están rellenados. Claro, a cualquiera le enseñan esto y te confías, das por válido lo que te han dicho.
Y lo que es mejor: empiezas a contar los billetes que vas a ganar antes incluso de tenerlos en el bolsillo. No te estoy descubriendo nada nuevo.
Ahora te voy a presentar otro gráfico. Dime a ver qué opinas esta vez:
En estos dos GAPs del #DAX40 el precio entra en tendencia. El cierre ya no llega tan rápido como en el ejemplo anterior…
– «A ver, es cierto que estos dos GAPs no se han cerrado, pero seguro que más adelante lo hicieron.»
– «Con lo que he ganado cerrando los otros GAPs, podría aguantar perfectamente un poco de pérdidas»
Espera, espera. Que no hemos terminado:
Gaps que sucedieron en Abril y Junio de 2003 en el DAX. Nunca se cerraron, y nunca se cerrarán
Podrían ser dos huecos más como los que hemos visto antes, de esos que engordan las estadísticas, pero no. Estos dos saltos llevan más de 20 años abiertos. Y no parece que en los próximos meses esto vaya a cambiar, ya que la bolsa alemana tendría que caer un 85%.
Ambos huecos se generaron en torno a los 2.700 puntos y a día de hoy el DAX30 cotiza por encima de los 21.000 puntos. Ha subido más de 18.000 puntos, multiplicándose por 8, ¡y los GAPs todavía no se han cerrado!
¿Cómo se ejecuta la estrategia de cierre del GAP en este caso, deberías mantener una posición bajista veinte años? No se, creo que es mejor utilizar el dinero con cabeza y no a lo loco. Ha llovido demasiado desde entonces como para estar empeñado en un imposible.
La última trampa tiene que ver con lo que hace a un sistema ganador, o perdedor
Supongamos que puedes solucionar los dos escollos previos. Es decir, que puedes establecer un criterio más o menos sólido para elegir qué empresas operar cuando abren con GAP. No sólo eso, sino que también has asumido que debes cortar las pérdidas cuando la operación se ha ido de madre.
Esto ya va cogiendo forma, se va pareciendo a un sistema de trading. Pero no quiero que te relajes, que todavía no hemos terminado. Las últimas cuestiones a resolver para tener todas las piezas del puzle serían…
¿Cuánto puedo perder en cada trade negativa? ¿Cuál es la esperanza matemática de mis trades ganadoras? ¿Cuánto volumen debo meter?
Josef Ajram daba indicaciones genéricas sobre cómo operar los GAPs, pero no entraba en el detalle, en lo que de verdad importa. Porque la Gestión Monetaria es donde se diferencia al trader bueno del mediocre. Fíjate si es relevante.
Mira, un sistema mediocre puede ganar dinero si llevas una gestión monetaria exquisita. En cambio, puedes perder dinero con el mejor sistema del mundo si haces barbaridades con el volumen, los Stops, y los Profits. Tan sencillo como eso.
Está muy bien enseñar cómo funciona el mercado, y dar algún truquito sobre lo que ocurre después de los GAPs, del Hombro-Cabeza-Hombro, o cuando la media de 200 sesiones hace una voltereta y media. Pero entrar a cerrar GAPs sin ton ni son, sin haber reflexionado sobre lo que puedes perder, o lo que esperas ganar… no va a funcionar. Jamás.
Claro que los GAPs te pueden dar dinero. Pero sólo si son parte de un Sistema de Trading
Al principio del artículo te he hablado de la enorme desilusión que me llevé con el Bootcamp de programación. Yo pensaba que, después de tres meses formándome, ya estaría presumiendo de nuevo trabajo, con unas condiciones envidiables. Trabajaría desde casa, con poquito estrés, y viajando por el mundo cuando me apeteciera.
Luego me di cuenta del problema que suponía querer cambiar de vida haciendo solamente un curso de 3 meses. Al responsable de Recursos Humanos que veía mi currículum le gustaba el pedazo proyecto que había creado y le gustaba mi habilidad programando, pero no veía un trabajo de aproximación previo y tampoco veía que pudiera tener continuidad en el futuro. Por mucho que se te de bien cocinar, y aunque seas el campeón de Masterchef, para ser cocinero profesional hace falta un compromiso mayor, no vale con ser muy bueno delante de los fogones un par de semanas.
Fracasé en mi intento de convertirme en programador, pero busqué la manera de que aquel curso fuera útil para mi futuro. Y cuando lo utilicé como complemento a la experiencia que ya tenía en compañías financieras, a mi licenciatura en ADE, a mi máster en finanzas y al CFA; me fue mucho mejor. Porque no es lo mismo ser un gestor de riesgos a secas, que ser un gestor de riesgos que sabe de programación.
Bien, pues con los GAPs sucede exactamente lo mismo. Si yo te digo:
«Ale mira, esto es un gap. De vez en cuando alguno se cierra intradía. Búscate la vida y luego ya me cuentas qué has conseguido».
Pues, evidentemente, te va a salir fatal. Son instrucciones que no hay por dónde cogerlas.
En cambio si te digo:
«Mira, el mercado funciona así, así y así, y cuando llega a este punto es bastante probable que suceda esto y esto otro. Además, tienes cuatro indicadores en los que te puedes apoyar, porque te dan una información muy parecida.
Uno de esos indicadores es un GAP. ¿Sabías que, si miras al GAP junto a este otro indicador, el siguiente movimiento del precio es muy probable que sea XXX?
Además, deberías poner el TP aquí, porque el precio se suele parar. Por lo tanto, el Stop debe ir colocado allí, ya que ganarás una de cada cuatro veces, más o menos. Así las cuentas te van a salir a largo plazo.
La cosa cambia si lo planteamos así, ¿no?
¿Se puede ganar haciendo trading de GAPs? Claro que se puede. Por eso en el Curso de Trading encontrarás la manera de utilizar los GAPs de forma exitosa.
Y no sólo aprenderás a detectar un punto de entrada al mercado después de un GAP. También aprenderás la parte más importante: dónde poner el Profit, dónde va el Stop y cuántos lotes llevar en cada trade. Tendrás las cuatro patas de la silla para sentarte con seguridad, no sólo una de ellas para caerte en cualquier momento.
La diferencia es que los GAPs no son el centro del Sistema, son UNA PARTE más del sistema. Es la única manera de hacer que sean tus aliados en vez de tus enemigos. Si quieres saber más sobre el curso, encontrarás información en el siguiente enlace:
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Y recuerda testear las estrategias antes de lanzarte a la piscina. Que nadie lo va a hacer por ti 😉
El consejo de trading, por Enrique Mazón
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2 comentarios en “La estrategia de cierre de GAP esconde tres mentiras que no te han contado. ¡No caigas en la trampa!”