Entre 2016 y 2018 estuve alquilado en el barrio de Hortaleza, al norte de Madrid. Había encontrado un piso bastante amplio y apañado, con terraza, y aunque estaba un poco alejado del centro me compensaba por la amplitud y comodidad.

Por aquél entonces tenía un sueldo normalito. Me daba para vivir bien, pero sin lujos. Ya había saboreado las mieles de alcanzar el bonus a final de año pero tampoco era cuestión de dilapidarlo en un ático en la Gran Vía en pocos meses.

Valoré si residir solo pero no te lo voy a negar: vivir acompañado tenía muchas ventajas. Además de dividir los gastos y no cargar con el peso de un alquiler en exclusiva siempre tenía alguien con quien hablar o hacer actividades.

El compañero de piso con el que estuve el primer año y medio era un tío bastante peculiar. Rodrigo era el típico bohemio idealista con un buen sueldo de informático que quería arreglar el mundo sin mover ni un dedo y quejándose del sistema establecido. El mismo sistema que le permitía vivir mejor que el 90% de la población mundial.

Cuando nos poníamos a hablar de política él tiraba de repertorio con las frases que había escuchado por ahí. Aun siendo un tío inteligente me parecía increíble que repitiera eslóganes como un papagallo sin razonarlos. Recuerdo algunas que, en ocasiones, me desesperaban:

  • «Cuando he ido de vacaciones a Indonesia allí viven con 5 euros al día y se les ve felices, no como aquí que estamos atrapados por el consumo». Pues si tan felices son pruébalo durante un tiempo, pensaba.
  • «La crisis de Venezuela es culpa del sabotaje Americano». Ya, por eso los hijos de Maduro y Chavez son multimillonarios. El comunismo no tiene nada que ver con la destrucción de una civilización.
  • «Con lo que se ahorran en impuestos los ricos de las Sicavs no tendríamos déficit». Afirmación que se rebate en menos de dos minutos con datos del Instituto Nacional de Estadística.

En este ambiente imagínate su reacción cuando le conté mi trabajo: especulador de corto plazo. Al principio el rechazo fue evidente: que si yo no genero valor, que si me aprovecho de los pobres de no se dónde, que si mi trabajo debería prohibirse.. Todo tipo de burradas.

El caso es que luego poco a poco se fue interesando por lo que hacía. Al tío se le daban bien las matemáticas y la estadística y aunque ladraba una cosa, en el fondo le llamaba la atención.

Le expliqué a grandes rasgos en qué consistía mi sistema de trading y cuál fue mi sorpresa cuando a los pocos días me dice que se ha abierto una cuenta en un bróker y que ha empezado a poner en práctica lo que le había enseñado.

Me enseñaba sus operaciones y la verdad es que no le iba nada mal. A las pocas semanas le salió una buena oportunidad laboral y dejó el piso. Yo estaba bastante quemado de la convivencia así que corté la relación con Rodrigo, pero pasado un año me volvió a escribir para enseñarme sus hazañas en bolsa.

Se había pasado a las acciones. Había hecho varias trades de nota, ganando bastante pasta. Le vi bastante motivado e incluso eufórico. No era para menos, cuando hacía unos pocos meses para él la bolsa era un mundo de gentuza sin escrúpulos.

Le recordé nuestras conversaciones, cuando me echaba en cara que yo fuera trader y cómo había cambiado su manera de ver el mundo. Le dije con ironía que se había pasado al lado oscuro.

Eso le debió revolver por dentro porque de repente se puso muy nervioso. Al principio no sabía por dónde salir hasta que, pasados unos segundos, se recompuso y fue capaz de articular una frase con sentido:

«Kike, yo no estoy especulando. Soy inversor, que no es lo mismo»

Me hizo gracia, no incidí más en el asunto y me despedía con amabilidad de él. No hemos vuelto hablar desde entonces y tampoco me quedan muchas ganas de seguir en contacto.

Aunque preferí no contestar a la última frase en el post de hoy voy a hacerlo. Rodrigo, si estás leyendo este post, que sepas que nuestra conversación podría haber continuado de la siguiente manera:

¿Realmente existen diferencias entre el especulador y los inversores?

Lo que voy a hacer es ver si realmente se están utilizando bien los términos especulador e inversor para referirse a la operativa en mercados. Que la mayoría lo haga no tiene por qué significar que esté bien hecho.

El Especulador. La incertidumbre marca su camino.

Empiezo con la especulación. Como suelo hacer lo primero es ir a la definición pura del término en cuestión. Las dos primeras definiciones que nos devuelve la R.A.E. son las siguientes:

  1. «Reflexionar en un plano exclusivamente teórico»
  2. «Hacer conjeturas sobre algo sin conocimiento suficiente»

Si lo piensas detenidamente cada vez que introduces una operación en el mercado estás haciendo justo lo que dice el diccionario. Al apostar por un movimiento del mercado en una dirección realmente estás «haciendo conjeturas sin tener el conocimiento suficiente», ya que ese conocimiento es el futuro y es imposible de predecir. La decisión la tomas en base a una reflexión previa teórica, es decir, tu sistema de trading.

El término oficial corresponde a lo que sucede en la realidad. La operativa de trading está basada en el estudio teórico previo y en las probabilidades de que suceda un movimiento en un determinado momento, sin tener el 100% de certeza.

El Inversor. Las ganancias nunca están garantizadas.

Dando por buena la parte del especulador vamos con la segunda parte, el inversor. ¿Qué es invertir?

  • «Emplear una cantidad de dinero en un proyecto o negocio para conseguir ganancias»

Cualquiera estará de acuerdo en que efectivamente para invertir hay que depositar capital en un activo esperando retornos en el futuro. Por lo tanto el inversor es la persona que ejecuta la inversión.

Para ser inversor no tienes por qué estar forrado ni ser un magnate. Desde lo más pequeño ya puedes considerarte como tal. Una simple compra de una acción valorada en 1€ te convierte en inversor en tanto en cuanto estás empleando tu dinero en un negocio para conseguir ganancias.

El Especulador y el Inversor: primos hermanos aunque nos quieran hacer creer lo contrario

Fíjate bien en la definición de inversor que te he puesto porque hay una trampa. O más bien, oculta una información muy valiosa.

El inversor espera conseguir retornos positivos y en un escenario ideal lo conseguirá. ¿Pero a cambio de qué? ¿Siempre lo alcanza? ¿Los beneficios están garantizados?

Ni mucho menos, las ganancias nunca van a ser gratuitas. El inversor está corriendo el riesgo de perder su patrimonio si la inversión no sale como él esperaba.

Ningún inversor cuenta con la certeza absoluta de los beneficios futuros.

Por lo tanto parece que especulador e inversor no son tan diferentes como nos quieren hacer creer. Ambos toman una posición en el mercado con su dinero esperando un beneficio futuro. Basan sus decisiones en el conocimiento adquirido y nada les garantiza el éxito.

Una vez que he destapado la relación de parentesco entre estos dos agentes financieros vamos a entender por qué muy pocos los diferencian.

¿En qué se relaciona la inversión con el concepto tradicional de familia?

Ya ha quedado bastante claro que un inversor es un tipo de especulador. La incertidumbre es el concepto clave por el que ambos están unidos. Mientras exista el riesgo de pérdida el inversor está especulando con lo que pueda suceder en el futuro.

Entonces, ¿por qué nos quieren hacer creer que el especulador y el inversor son conceptos diferentes?

Más que una cuestión realista es tradición social, vinculada a la familia y a nuestros comportamientos más arraigados. Me explico.

Históricamente la inversión más importante de una familia ha sido su propio domicilio. Mientras que el coche es un pasivo – en contra de lo que se cree – de una vivienda se pueden obtener rentas. Además estará afecta a la inflación, revalorizándose con el paso del tiempo.

¿Cuál es una de las características más tradicionales de la inversión en vivienda? Su largo período de amortización. Muy pocos pueden pagar la casa en 2 o 3 años, la mayoría lo hace en un plazo superior a 15 años. Lo más normal está entre los 20 y los 25 años, aunque últimamente se conceden hipotecas hasta 50 años, lo cual me parece una burrada.

Otra inversión tradicional es la puesta en marcha de los negocios. Ninguna empresa comienza dando beneficios y resolviéndote la vida desde el minuto uno, sino que es necesario invertir en ella mucho tiempo, esfuerzo y dinero para que sea un éxito. La visión empresarial está asociada al esfuerzo y la constancia focalizado en el largo plazo, cosa que suele suceder si se toman buenas decisiones trabajando en la dirección correcta.

Ahora bien, ¿significa que tu casa siempre va a revalorizarse con el paso de los años? ¿Significa que la supervivencia de un negocio está asegurada sólo porque inviertas en él?

Nada más alejado de la realidad, y lo vemos con varios ejemplos.

Quien comprara su vivienda en el pico de la burbuja inmobiliaria, entre el año 2006 y 2008, todavía se las está deseando para darle salida a un precio digno sin perder. Puede que pasen 30, 40 o 50 años y no vuelvan a ver los precios a los que compraron jamás, como les pasó a mis tíos (te lo conté en este post sobre el ciclo del mercado. Eso de que con las viviendas nunca se pierde dinero.. se puede demostrar fácilmente que es una falacia.

Respecto a las empresas, históricas compañías con los profesionales más cualificados en plantilla, dirigidas por los mejores gestores y donde se han invertido auténticas millonadas han quebrado, desapareciendo de la noche al día. Se me viene a la cabeza el caso de General Motors en 2009 (la mayor productora de automóviles del mundo), la líder en fotografía Kodak en 2012  la sonada bancarrota del histórico Barings Bank.

Es hora de dejar de creer en los cuentos de hadas y enfrentar la realidad. Las inversiones pueden salir muy bien, pero también pueden ser un desastre. Da igual que sea tu casa o una empresa de toda la vida, hasta lo más grandes pueden caer.

La «Envidia» al Especulador

Al especulador sin embargo se le asocia con una persona que busca beneficios rápidos sin una gran inversión de esfuerzo.

Se le ve como un «aprovechado» del sistema, donde la mayoría se está deslomando para ganarse la vida y él llega con su conocimiento, hace su apuesta y sale vencedor.

Mi opinión es que realmente al especulador exitoso se le tiene envidia. Por eso se le intenta despreciar. Es como si llevas varios años intentando conquistar a la chica de tus sueños, haciendo todo tipo de estrategias que no dan resultado y llega un tío guapete que a las primeras de cambio se la lleva haciendo cuatro cosas básicas. ¿No te daría tirria? Si fueras inteligente intentarías copiarle para triunfar la siguiente vez que vayas a ligar, pero si eres como la mayoría buscarás desprestigiarle y te auto-excusarás para seguir en tu zona de Comfort.

Lo que no se dice de los especuladores es que están asumiendo el mismo riesgo, o incluso mayor, que los inversores. Nadie habla de las pérdidas de un especulador, solo se les asocia a tiburones financieros que llevan un Aston Martin, visten un Rolex y les acompaña una modelo finlandesa.

Cualquier especulador de corto plazo puede incurrir en pérdidas y verse completamente arruinado sin que nadie le vaya a rescatar.

Ahora bien, quien es capaz de especular en un mercado y ganarse la vida haciéndolo correctamente, está demostrando una inteligencia por encima de la media. Con menos inversión de esfuerzo y tiempo consigue mejores resultados. ¿No te gustaría estar en su lugar?

La Especulación y la Inversión en el Trading

Después de haber leído el post ya debería haber quedado bastante claro que la especulación y la inversión están íntimamente relacionadas, en contra de lo que piensa la mayoría.

Pues bien, no te creas que esta confusión sólo es propia de gente sin conocimientos financieros. En el ámbito de la inversión también les gusta separar los dos términos y distinguirse de los especuladores, como si hubiera una clase superior y otra inferior.

Me pasó una vez cuando me encontré a un compañero del Máster en Finanzas. Él había dado el salto a la Banca Privada y le vi totalmente cambiado, parecía que le habían lavado el cerebro. Al decirle que yo estaba en una multinacional de Trading intentó rebajarme diciendo que el intradía era una lotería y que los mercados estaban tremendamente manipulados. Yo le contesté que cada día había decenas de oportunidades para ganar dinero si tenías un sistema de especulación basado en la estadística, como el que enseño en mi Curso de Trading.

Como es muy difícil arreglar el mundo desde este modesto blog te dejo la opinión de lo que la mayoría cree cuando nos estamos refiriendo al malvado especulador y al bonachón inversor.

 

  • La inversión se distingue por focalizar en el largo plazo. Trades a más de dos años vista, con la media en un mínimo de 5 años. Por eso la compra de una casa o la creación de un negocio se consideran inversiones, porque no se hacen para echarte atrás en 6 meses.

Ya te anticipo que a mi estas distinciones me dan bastante igual. Especulo en el corto plazo pero también en el largo. Quien quiera dividir, separar o tratar de acomplejar a la otra parte que no cuente conmigo.

Cuando me enfrento al mercado sólo entiendo de una cosa: oportunidades para ganar dinero. Si veo una ocasión clara voy a por ella con todo, poniendo en práctica lo que enseño en mi Curso de Trading. En él explico cómo distinguir las trades Intradía, las Swing y las de Largo Plazo. Sólo tienes que saber dónde debes fijarte en cada momento y ajustar los parámetros de riesgo (dedico un módulo exclusivamente a este apartado).

El horizonte temporal para mí sólo es una dimensión en la que aplicar el conocimiento adquirido. Un sistema de trading ganador puede utilizarse en cualquier temporalidad, por mucho que te digan lo contrario por ahí para confundirte. Los fundamentos del mercado no van a cambiar jamás.

¿Te animas a visitar el lado ganador?

¡Un saludo y muy buena especulación 😉!

Enrique Mazón

Cara Enrique Mazón

¿Te ha gustado el artículo?

Empieza ya el Curso Gratuito de Análisis Técnico y Chartismo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *