Estamos en pleno agosto y sé que la mayoría de vosotros estáis en la playa con el mojito en la mano y disfrutando del solecito y la playita, así que la temática del post de hoy va a ser un poco más ligera que de costumbre. Ha llegado la hora de introducir el deporte en Academia de Trading.

Me parece muy interesante hablar de temas «offtopic» para no estar siempre centrados en el trading. La vida no solo consiste en el trabajo y en ser productivo, sino que hay otros aspectos fundamentales como la familia, los hobbys o el deporte. Los tocaré de vez en cuando para tener un complemento que te ayude a aprovechar mejor las horas trabajadas, descubrir otras facetas donde también puedas desarrollarte y, en definitiva, a ser más feliz.

En este primer artículo sobre el deporte te voy a contar mi historia y la relación de amor que me vincula con él. Se me hace difícil entender la vida sin hacer ejercicio porque siempre ha sido parte de mi, siempre lo he practicado y espero seguir haciéndolo durante muchos años más. Empecemos por el principio.

Tomarse el deporte en edad juvenil como una fiesta: la clave para guardar recuerdos imborrables

Desde pequeño ya era bastante «culo-inquieto», no era el típico jugador de videojuegos que se tiraba todo el día encerrado en casa, sino que competí en categorías inferiores de fútbol y ciclismo. La verdad es que el fútbol nunca fue lo mío, jugaba de lateral derecho porque es el puesto que menos técnica requiere y si estás en forma, tienes fondo y una punta de velocidad aceptable puedes aportar bastante al equipo.

En cadetes, una vez superados los 15 años, me centré exclusivamente en el ciclismo. Fueron unos fantásticos años, especialmente en juveniles cuando competíamos viajando por el territorio nacional. Para mi era una fiesta ir a las carreras, era como juntarnos un grupo de amigos todos los fines de semana para batallar en la carretera contra los rivales de otros equipos.

En Cantabria, cuna de grandes ciclistas como Alberto Fernandez, Ivan Gutierrez u Oscar Freire, había carreras casi todos los fines de semana y cuando alguno fallaba salíamos a correr a País Vasco, Asturias y Castilla y León principalmente, las regiones limítrofes a la nuestra. Mi progresión era evidente con unos resultados in-crecendo cada año hasta que en juveniles de segundo tuve como premio a la buena temporada representar a la selección cántabra en los campeonatos de España en Santiago de Compostela, uno de los mejores recuerdos de mis años como ciclista.

Muchos de los que coparon el podio de aquel campeonato de España hoy en día son profesionales, como Albert Torres el ganador en ruta que compite para Movistar o Jesús Herrada que ganó la contrarreloj y defiende los colores de Cofidis, siendo uno de los «gallos» del pelotón.

Al año siguiente, en categoría de aficionados, la cosa ya se empezó a complicar. Si bien en juveniles las carreras rondaban los 60-70 kms (pocas superaban los 90), en amateur el kilometraje habitual estaba por encima de los 120, lo más normal eran 130-140 kms.

La exigencia había subido varios peldaños al competir con ciclistas jugándose el paso al profesionalismo y yo, recién entrado en la Universidad, no le cogí el tranquillo a la categoría en ningún momento. Una lesión de rodilla mal curada fue el detonante definitivo para colgar la bicicleta y comenzar una nueva vida apartado de las competiciones.

Sin embargo nunca la dejé del todo, puesto que me la llevé a todos los sitios donde he vivido. Mi burra ha visitado primero Sheffield, en Inglaterra, luego Salamanca y finalmente Madrid. Siempre me ha gustado conocer los pueblos y carreteras de alrededor, además de tener un excelente motivo para mantenerme en forma.

Cuando empecé a trabajar en el Prop Trading la cosa cambió y abrí un poco el abanico de opciones. Me apunté a un gimnasio Low Cost en la calle Goya con la típica oferta de 25€ al mes durante un año pero no me gustó nada, no fui capaz de aguantar más de 3 meses yendo frecuentemente. Dinero tirado a la basura. Lo de pelearme con las máquinas en un espacio cerrado sin apenas movilidad lo he probado ya varias veces pero definitivamente no va conmigo y no entiendo cómo a tanta gente le engancha.

Al poco tiempo comencé a dar clases de pádel y me metí bastante a full. Pasé de tener un nivel pésimo a defenderme con decencia en cuestión de semanas. Vivir en Madrid lo hizo todo más fácil porque hay decenas de pistas de padel, y gracias a la aplicación Timpik era muy fácil cerrar partidos y jugar 3-4 veces por semana en cualquier horario. Solía hacerlo por la noche al salir de la oficina, con la moto me podía plantar en cualquier extremo de Madrid en unos 15 minutos desde el centro.

El problema del pádel es que llegó un punto en que subir de nivel ya no era tan sencillo y en mi círculo cercano todos jugaban un escalón por encima. Me sentía un poco como el patito feo y por más actitud que le pusiera, las aptitudes no acompañaban. Casi sin darme cuenta bajé el ritmo de partidos a uno o como mucho dos cuando hacía no tanto jugaba casi todos los días. Aunque me seguía gustando lo veía como un callejón sin salida.

Cómo pasar de odiar las pesas a amar el Crossfit en pocos meses

Poco después descubrí el Crossfit, empujado por tres compañeros de trabajo en el Prop Trading que lo practicaban con regularidad. Este sí fue un cambio positivo, me pareció el deporte más completo que había realizado hasta la fecha. Yo que era totalmente contrario a las pesas y venía con bastantes prejuicios en la primera sesión acabé con todos ellos por completo. Salí totalmente extenuado y me aparecieron agujetas en los siguientes días en lugares de mi cuerpo donde ni sabía que tenía músculos.

Por si no lo sabías, el Crossfit mezcla técnica y entrenamientos de halterofilia con ejercicios de gimnasia rítmica, freelitics (entrenamientos utilizando el propio peso de tu cuerpo) y sesiones de fondo (por ejemplo correr 10 kilómetros). Mejoras en todos los aspectos que un atleta requiere: fuerza, explosividad y fondo. Si te lo tomas en serio te pondrás más en forma que nunca.

El inicio fue lo más duro porque no podía hacer más de dos entrenos por semana hasta que el cuerpo se acostumbrara a la agresividad y el ritmo infernal que impera en un entrenamiento de Crossfit. Una vez superado este escollo me piqué bastante y a los tres meses ya estaba yendo 3-4 veces por semana, alguna incluso 5 o 6.

Fíjate lo fino que te deja el Crossfit que sin apenas tocar la bici en los últimos dos años me animé con unos amigos de Cantabria y nos fuimos en autocaravana a hacer la marcha cicloturista del mítico Tour de Flandes. Nada más ni nada menos que 235 kms con cotas y adoquines en el camino. Fui el que más sufrió porque en mi grupeta todos estaban bastante entrenados, pero completé el reto en poco más de 9 horas.

Lo que más me gustó de aquella época fue la evolución, pasé en poco más de un año de no saber ni coger una barra de halterofilia a subirme a la barra con Muscle-Up, lo que marcó mi tope poco antes de dejarlo.

Me mudé al norte de Madrid y no encontré la motivación suficiente para seguir en un nuevo Box, aunque lo intenté varios meses en un par de ellos cerca de mi nueva casa. En el anterior gimnasio me sentía muy a gusto, éramos como una familia y eso es fundamental para entrenar todos los días a tope dando lo mejor en un deporte tan exigente como el Crossfit.

Era el momento de centrar esfuerzos en el siguiente gran objetivo: completar un medio Ironman. Siempre me habían llamado la atención las pruebas de larga y media distancia, así que sin pensarlo mucho (no vaya a ser que me arrepintiera) pagué la inscripción del Challenge KM0, la única prueba deportiva de España que  finaliza en la mismísima Puerta del Sol madrileña.

La foto que preside el post es precisamente de la entrada en meta ese día. No fue el mejor rendimiento que he tenido en competición porque apenas lo preparé 4 meses, pero sí es uno de los días que más cariño guardo por la complicación que tiene mezclar las tres disciplinas en media distancia, siendo además el primer triathlon que completaba.

La llegada a meta fue, desde mi punto de vista, antológica. Después de nadar en el Pantano de San Juan 2.2kms, hacer 90kms en bicicleta desde San Martin de Valdeiglesias hasta Madrid y correr una media maratón entre la Casa de Campo y los alrededores del Palacio Real esperaba una marea humana subiendo la calle Arenal para terminar en el KM0 de Madrid de la Puerta del Sol, con varios amigos y mi chica esperando en la línea de meta. La organización te hace sentir como una estrella y se agradece enormemente después del esfuerzo extremo.

La liberación post confinamiento COVID y el regreso a los orígenes

Con la irrupción del COVID en nuestras vidas y el confinamiento obligado estuve manteniéndome en forma en casa haciendo varios de los ejercicios que aprendí en Crossfit, pero sin llegar a ese punto de agresividad. Quería evitar lesiones a toda costa, no fuera a ser que por pasarme de la raya pudiera terminar en el hospital en uno de los peores momentos de la historia reciente para ser atendido de urgencias.

Estaba deseando que el encierro terminase para salir a pedalear a la carretera y sentir el aire en la cara kilómetro tras kilómetro, disfrutando de los paisajes y la sensación de montar en bicicleta.

Desde que nos liberaron he retomado la rutina de salir 3-4 veces por semana , y la verdad me veo bastante motivado para competir de nuevo, ya sea en categoría Master o simplemente en cicloturistas de gran fondo. No me gusta entrenar por entrenar sino con un objetivo bien definido en el horizonte para dar lo máximo en cada entreno.

Pretendo volver a tener un ritmo aceptable con 3-4 salidas semanales de aquí a final de año y volver a ponerme un dorsal a la espalda en 2021 si la situación sanitaria se relaja y permiten la celebración de eventos deportivos. Espero que sea posible.

¿Cuánto me durará el hambre de competir en bicicleta? Pues no lo sé, lo único que tengo claro es que me apetece sacarme varias espinitas clavadas y volver a rodar en pelotón, sentirme bien y destacar en alguna que otra carrera. Lo que sí tengo claro es que nunca lo haré por obligación, cuando deje de divertirme o sentirme bien conmigo mismo sabré que ha llegado el momento de dejarlo.

Participa en el blog contando tu experiencia

Hoy quería que me conocieses un poco más fuera del trading mostrándote cómo he llegado hasta aquí compaginando mis estudios y el trabajo con una o dos horas diarias de sudor.

El deporte no termina aquí, próximamente publicaré otro post con una lista de los beneficios demostrados científicamente que obtendrás al introducir el deporte en tu vida, así como los impedimentos y limitaciones que vas a encontrar en tu camino si pretendes tomártelo en serio.

Antes de terminar me gustaría que fueras protagonista y conocerte un poco más: ¿qué deporte has practicado? ¿eres habitual en alguno de los que yo he mencionado? ¿qué consejos me darías para mejorar en los entrenamientos? ¿también compaginas deporte y trabajo? ¿eres de los que les gusta el gimnasio? Déjamelo en los comentarios, te lo agradeceré 😉

Te he hablado de la importancia de marcarse objetivos en el medio plazo para estar motivado, centrar el tiro y tener un buen desempeño en lo que pretendas conseguir. En el Trading sucede exactamente lo mismo, el primer paso para llegar al punto donde deseas estar es proponértelo desde hoy mismo sin dejarlo ni un minuto más.

Si, además de mantenerte en forma quieres conocer el sistema de trading que utilizan en las empresas de Prop Trading más grandes del mundo, batallar contra el mercado todos los días y sacar unos euros extra que tan difíciles son de conseguir no te lo pienses más, la solución está en mi Curso Avanzado de Trading Semi Automático.

¡Saludos y feliz jueves!

Enrique Mazón

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